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21 de Febrero de 2017

Lo que los ricos quieren de nosotros

Una mirada crítica del duro momento que le toca vivir a los trabajadores.

Por Ramón Gómez, concejal de San Martín y dirigente de la UOM.

Si empezamos el análisis hablando de “la grieta”, creo que usted no leería esta nota.
¿Por qué? Porque estamos cansados de escuchar a unos y a otros hablar de la grieta. Sin embargo, parece un dialecto propio de la clase política, y por ende difícil de comprender por todos aquellos ciudadanos de a pie que sufren los daños colaterales que genera.

Debemos primeramente asimilar que nos guste o no, como en muchas sociedades, en la Argentina hay diferentes clases sociales, mayormente definidas por su capacidad de generar riqueza o por su ingreso económico; clases alta, media y baja. Considero que los trabajadores oscilamos entre las dos últimas dependiendo de quién gobierne.

Como expresa el título, lo que intentaremos descifrar es qué pretende la Clase Alta del resto de los seres vivos.

En primer lugar, todos sabemos que para que haya pocos que tengan mucho, hace falta un pueblo que genere riqueza y que además ésta se distribuya inequitativamente. Esto es tan viejo como la historia. Bien, si es así, y sabemos que es así, deberíamos preguntarnos ¿Cómo puede ser que las mayorías impongan en el poder político a ricos para que decidan sobre la vida e intereses de las mayorías, si es evidente que el poderoso sólo va a representar a los de su Clase?

No hay que sentirse mal, porque no es que seamos tontos, porque no es casualidad ni está librado al simple azar. La opinión pública está inmersa en un plan llevado adelante a la perfección por quienes ostentan el poder y a través de ese procedimiento cooptan a medios sicarios para instalar de manera subliminal en el inconsciente del pueblo, que el problema de los pobres son los pobres. ¿Contradictorio?. Por supuesto! Porque el verdadero dilema no es otro que los ricos en el poder que representando sus propios intereses.

Es imprescindible entender que son poderosos y para enfrentar esta situación engañosa no existe otra fórmula que responder también con cierto poder. A qué me refiero. Que si no existen detrás del reclamo o lucha del pueblo trabajador una o varias organizaciones poderosas que puedan hacer frente a la inequidad, los poderosos harán a su antojo lo que crean necesario para continuar siendo poderosos.

Dicho esto es indispensable establecer el origen de la famosa Grieta que aqueja a nuestra querida Argentina. Y no me refiero a las acciones generadas por las luchas sindicales o las diferencias ideológicas. La Grieta que da tanta tela para cortar, podemos decir que la generó Perón, si Perón, cuando decidió por primera vez en la historia empoderar a los trabajadores. ¿Cómo lo hizo?, precisamente a través de la acción de las Organizaciones Obreras, los Sindicatos, verdaderos puentes de interacción indispensables para que la voz de los trabajadores fuera oída. La autonomía económica sindical habilitó la posibilidad de organización, de construcción de conciencia, de autodefensa de derechos. La legitimidad de la Palabra. Por ello es importantísimo que los Sindicatos no pierdan el poder de decisión, de libertad de acción para defender el trabajo. Ese es el Poder que los trabajadores poseen para hacer frente a los gobiernos que atentan contra el bienestar general en favor de sus intereses de Clase.

Para corromper las libertades individuales y nuestro derecho al trabajo, los ricos saben muy bien “lo que quieren de nosotros”. Que nos manifestemos en contra de las Organizaciones de Trabajadores. Por eso, es que con el poder que ostentan son auxiliados por ciertos Medios de Comunicación que contribuyen a inyectar en el subconsciente del trabajador que el verdadero problema del país son los sindicatos, que el problema son los Peronistas… en fin, que el problema de los pobres no son ellos que representan a los ricos, sino aquellos que representan a los trabajadores.

De esa forma niegan que el problema no sea que ellos hayan decidido multiplicar en un quinientos o mil por ciento la tarifa de los servicios públicos. Que no es que ellos hayan decidido abrir las fronteras a la importación y cobrar impuestazos a la PyMEs para que los argentinos se queden sin trabajo. Que el problema no es que ellos hayan decidido quitar impuestos a las mineras y a las agro-exportadoras para autogenerase ganancias millonarias. Que el problema no es que ellos hayan decidido recuperar ese dinero que perdió el Estado, cargándolo en impuestos al bolsillo de los trabajadores y los jubilados a quienes se les mete permanentemente la mano en el bolsillo.

Parece que el problema fue Perón. Que cierta vez hizo ver a los trabajadores que tenían derecho a una vida digna.

Lo que tenemos que saber identificar nosotros, los pertenecientes a la mayoría abrumadora que hoy está jaqueada por las injustas medidas de este desgobierno, es que el problema son ellos, no nosotros. Y que por ello nosotros, no podemos volver a poner los huevos en la canasta equivocada.

Si, ya se… en función de lo que magnifican ciertos Medios alguien dirá; “Ojo, pero aquel sindicalista esto, o aquel Peronista aquello otro…

Eso es lo que te muestra el periodismo sicario para generalizar, lo que no te muestra son los miles y miles de Sindicalistas y Peronistas que trabajan con honestidad todos los días, desperdigados a lo largo y ancho de la Patria, porque eso pondría en jaque sus pretensiones de dividir para triunfar.

El problema de ellos, es que no son miles y miles. En realidad son pocos.

El problema nuestro es que esos pocos se quedan con la riqueza a costa del hambre de la mayoría.

El problema de ellos es que si nosotros que somos mayoría los identificamos, no llegarían nunca más al poder.

El problema nuestro, es que discutimos quién de nosotros tiene la culpa, cuando los únicos culpables de lo que nos está sucediendo son ellos.

Alguien supo decir una vez; “El capital concentrado, necesita pueblos mal informados que consuman lo que no necesitan”. Es eso lo que los ricos quieren de nosotros.