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17 de Febrero de 2017

Cambalaches varios

Promediando el tercer trimestre de 2016, Mauricio Macri empezó a extraviar el control del Congreso nacional.

Promediando el tercer trimestre de 2016, Mauricio Macri empezó a extraviar el control del Congreso nacional --cuyo respaldo sin fisuras había obtenido hasta entoncescuantas veces se lo había propuesto-- porque antes no logró prolongar el manejo de las complejas ecuaciones de poder que lo consagraron presidente. Así, salvo la corrección al proyecto de ley de rebaja del impuesto a las Ganancias que había elaborado una unificación opositora a principios de diciembre pasado, las realizaciones legislativas de Cambiemos se detuvieron.

El ingrediente básico en la receta de la felicidad amarilla está en el sostenimiento de la arquitectura que Ignacio Zuleta rotuló Partido del Balotaje. La suma PRO/UCR/Coalición Cívica provocó balotaje; en dicha instancia,venció al peronismo; y en función del clima que desembocó en ese resultado, tanto como del que se derivó de ello, se construyó la ayuda de gobernadores e intendentes opositores, mayoritarios; y consecuentemente, de los legisladores que a ellos responden. Vital para una administración surgida de una caída electoral en primera vuelta, por ende minoritaria parlamentariamente, y que superó la segunda por escaso punto y medio. He ahí otro elemento: el apoyo que los jefes subnacionales otorgaron a cambio de recursos a favor de sus respectivas gobernabilidades.

Por último, nada de esto funcionaría sin el lubricante del consenso ciudadano, que se va debilitando conforme avanza el desastroso desempeño socioeconómico del macrismo.

Entonces, ¿dónde se mancó el artefacto oficialista? Pues hay un poco de todo. Entre desinteligencias internas, fundamentalmente algunas sublevaciones de Elisa Carrió, la ISO-9000 cambiemista, sin cuyo aval jamás Macri podría haber soñado con forzar el balotaje; y que tanto eso como el descensode la popularidad presidencial encarecen el auxilio ajeno, todo le ha ido costando más al Presidente. Se habla tanto de esfuerzo como, obvio, de dinero.

Este cuadro, lejos de corregirse, tiende a empeorar: en general, con una economía que no reacciona y dramas sociales que se agudizan; y ha hecho eclosión en particular a partir de la cuestión puntual del Correo Argentino, ruidosa por lo burda y evidente. Esta crisis ha disparado la puesta a la defensiva completa del macrismo. Por estas horas, no dominan la agenda, sobre todo la mediática, toda una novedad en algo más de un año que llevan en Casa Rosada, y especialmente sensible para un grupo que le pone tanto empeño a la comunicación.

Estas deficiencias hicieron sentir su lastre anteayer, en la sesión inicial del año, para reformar el régimen de ART en desmedro de la salud de los trabajadores.Reunión de carácter extraordinario porque Macri intentó previamente esas transformaciones por vía de DNU, y ante el rechazo de sus adversarios, recompuso convocando a los diputados (en el Senado el proyecto ya se había aprobado). Consiguió quórum rasposamente. Primera conclusión: al jefe de Estado no le da el cuero para el decisionismocon que pretende operar. Pero le cuesta cada vez más compatibilizar su programa con las concesiones que le demanda la formación de mayorías. Y de nada le sirve aquí la apelación a CFK: ella se autoabastecía con tropa propia. ¿Callejón sin salida?

Por si todo esto fuese poco, casi a punto de votarse una iniciativa piantavotos, les regaló, a quienes le iban a colaborar, una chance formidable para retirarle las manos que estaban por levantar con la firma de la resolución que modifica a la bajala fórmula de actualización jubilatoria y, por ende, poda también AUH y otras prestaciones. 17 millones de personas afectadas, 6 mil millones de pesos de ahorro fiscal a costa los menos pudientes (y ni siquiera, porque profundizará la recesión, y con ello la recaudación impositiva). Todo por encargo, se supo recientemente, del Fondo Monetario Internacional. Esto ya es demasiado hasta para nosotros, parecieron decirle Sergio Massa y Diego Bossio: bastante grave debe ser la cosa para que hasta ellos se retobaran.

Si tanta precariedad macrista asombra, no menos perplejidad causaron las chiquilinadas del universo peronista --en sus diversas acepciones--, que impidieron concretar el gol que el oficialismo servía en bandeja. Todos y cada uno de los segmentos de lo que se ha convertido en un archipiélago son culpablesde eso. El Frente para la Victoria no termina de comprender que a la claridad de estadista y estratégica de Cristina Fernández le hace falta una dosis de táctica: como enseñara Fernando Henrique Cardoso, la política no es la ideología sino la capacidad para edificar aparatos que la viabilicen.

El Movimiento Evita, y los agrupamientos que se aglutinan en torno a Massa y a Bossio, por su parte, se están pasando de rosqueros, sin advertir que el desgaste de Macri ya les habilita mayor soltura, porque el ex alcalde porteño no podría en este contexto darse el lujo de --encima-- retacearle fondeo a rivales, y que la leyenda de que el peronismo no deja gobernar a otros es apenas eso, un cuento, que no conmueve a las masas.

Tiene razón el FpV cuando dice que si se iban de la sesión quienes se pronunciaronen contra de la nueva ley de riesgos de trabajo, o se abstuvieron, no se habría podido votar siquiera. Pero tampoco miente el Evita cuando recuerda que los ausentes kirchneristas habrían permitido hacer fracasar no sólo la reunión, sino directamente el proyecto. ¿La pregunta es, entonces, por qué unos proveyeron quórum/por qué otros tuvieron tantas faltas? ¿No convendría mejor indagar en los motivos que evitaron una coordinación entre los distintos fragmentos justicialistas, que de haberse dado habría ocasionado otra derrota parlamentaria amarilla, con la que el cataclismo gubernamental a estas horas sería irrespirable?

Es de esperar que no se haya tratado de una disputa por el trofeo de impulsor del traspié de Macri en los titulares noticiosos del día siguiente. Se seguiría perdiendo de vista, en tal hipótesis, que lo central es, por ahora, al menos, frenar las heridas que la regresión neoliberal está generando en los sectores más necesitados de la sociedad. Agustín Cesio escribió en Twitter, minutos después de malograrse una oportunidad inmejorable, que es una pelea por ser cabeza de ratón. Puede ser aún peor.

Sería demoledor que no adviertan que, por este rumbo, ponen en juego el nacimiento de un nuevo león.