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A pesar de los datos favorables, el crecimiento económico seguirá débil y por debajo de la tendencia a lo largo de 2012. ¿Por qué no son creíbles las buenas noticias económicas recientes?
Los indicadores macroeconómicos de Estados Unidos fueron mejores de lo esperado en los últimos meses. La creación de empleo se aceleró. Los indicadores de los sectores de manufactura y servicios mejoraron de forma moderada. Incluso la industria de la vivienda mostró algunas señales de vida. Y el crecimiento del consumo fue relativamente resistente.
Sin embargo, a pesar de los datos favorables, el crecimiento económico seguirá débil y por debajo de la tendencia a lo largo de 2012. ¿Por qué no son creíbles las buenas noticias económicas recientes?
En primer lugar, los consumidores norteamericanos siguen sufriendo problemas de ingresos y están limitados por las deudas. La renta disponible creció modestamente, principalmente como resultado de los recortes de impuestos y las transferencias. Esto no es sostenible: tarde o temprano será necesario reducir los pagos de transferencias y elevar los impuestos para reducir el déficit fiscal. Los datos recientes de consumo ya se están debilitando.
Al mismo tiempo, el crecimiento del empleo es demasiado mediocre como para hacer mella en la tasa general. Estados Unidos necesita crear por lo menos 150.000 empleos por mes de manera constante sólo para estabilizar la tasa de desempleo. Más del 40% de los desocupados lo son ahora de larga duración, lo que reduce sus posibilidades de alguna vez recuperar un trabajo decente. De hecho, las empresas todavía tratan de reducir los costos laborales.
El aumento de la desigualdad de los ingresos también limitará el crecimiento del consumo, a medida que las proporciones del ingreso pasen desde quienes muestran una mayor propensión marginal a gastar (trabajadores y los menos ricos) a los que tienen una mayor propensión marginal a ahorrar (empresas y hogares ricos).
Por otra parte, se acabará el rebote reciente en el gasto de inversión (y vivienda), con sombrías perspectivas para este año, a medida que caduquen los beneficios fiscales. Incluso tras seis años de recesión en el ámbito de la vivienda, el sector está en estado de coma. La demanda de nuevas viviendas cayó un 80% en relación con su máximo y es probable que el ajuste de precios a la baja continúe mientras la oferta siga excediendo la demanda.
Oportunidad
Dado el crecimiento anémico de la demanda interna, la única oportunidad de que el país se acerque a su tasa de crecimiento potencial sería reducir su gran déficit comercial. Sin embargo, las exportaciones netas serán un lastre para el crecimiento en 2012, por varias razones:
* El dólar tendría que debilitarse aún más, lo cual es improbable debido a que muchos bancos centrales siguieron a la Reserva Federal en implementar "flexibilización cuantitativa" adicional, con la probabilidad de que el euro se mantenga bajo presión a la baja y China y otros países emergentes sigan interviniendo para impedir que sus monedas suban demasiado rápido.
* El menor crecimiento de muchas economías avanzadas, China y otros mercados emergentes significará una menor demanda de exportaciones de Estados Unidos.
* Es probable que los precios del petróleo se mantengan elevados por los riesgos geopolíticos en Medio Oriente; esto mantendrá alta la factura que Estados Unidos deberá pagar por importación de energía.
Es poco probable que la política de Washington venga al rescate. Por el contrario, habrá una carga fiscal importante este año, y el estancamiento político en el período previo a las elecciones presidenciales de noviembre impedirá hacer frente a los problemas fiscales en el largo plazo.
Además, están los riesgos de cola que hacen que los inversores, las empresas y los consumidores se comporten con máxima cautela: la eurozona, donde las reestructuraciones de la deuda son riesgos de consecuencias sistémicas; el resultado de las elecciones presidenciales; riesgos geopolíticos, y las consecuencias de una desaceleración económica mundial.
Teniendo en cuenta todos esos riesgos, empresas, consumidores e inversores tienen un fuerte incentivo para esperar y hacer poco. El problema, por supuesto, es que cuando suficiente gente espera y no actúa, aumentan el mismo riesgo que están tratando de evitar.
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