La Noticia Web dialogó en extenso con el máximo referente possista del Concejo Deliberante de San Isidro. El edil no eludió ningún tema y, fiel a su estilo, se explayó ante todos los requerimientos de nuestro portal.
Defendió la gestión en el control del crecimiento de villas
El máximo referente possista en el Concejo Deliberante, Carlos Castellano, habló con La Noticia Web sobre todos los temas. La posibilidad de una candidatura de Gustavo Posse en la provincia, la denuncia de fraude electoral realizada por el concejal Pablo Chamatrópulos y que involucró a Unión PRO, la convivencia con la oposición en el recinto, la política comunal para realizar desalojos y evitar construcciones clandestinas, la diferencia con el poder ejercido por el peronismo, las prioridades de la gestión y la nueva etapa del radicalismo local luego de la visita de Julio Cobos al Club Banade para presenciar la ceremonia de asunción de las autoridades del Comité de Distrito.
Usted participó del acto de asunción de las nuevas autoridades de la UCR de San isidro en el Club Banade, con la presencia de Julio Cobos, ¿qué repercusiones quedaron luego de ese encuentro?
Fundamentalmente se ha recuperado la institucionalidad del radicalismo de San isidro, que hacía más de seis años que estaba intervenido. Nos pareció que fue un acto importante, no solo por la cantidad de gente que se acercó, sino por muchos integrantes de otras fuerzas con quienes desde hace muchos años hemos resuelto conformar un espacio amplio en la política local, orientado a gestiones de gobierno y que nos permite integrar a otros sectores de la política y la sociedad civil. Por otro lado nos pareció importante que uno de los principales candidatos a presidente que tiene el radicalismo pueda acompañar esta asunción de autoridades. Para muchos de nosotros fue el radical que en gestión de gobierno pudo reponer a los radicales como una alternativa real de poder, que saben que decisiones tomar en funciones de gobierno. Si pensamos que veníamos de un fracaso importante, con una gran pérdida de credibilidad, con el gobierno de la ALIANZA y De La Rúa; que haya aparecido un Julio Cobos como un atractivo de la política para el ciudadano común, nos parece lógico invitarlo a esta ceremonia para expresarle nuestro agradecimiento. Nos sentimos orgullosos de ver a una persona que con valor enfrentó a una postura arbitraria, irracional, y que buscaba una situación de violencia social que había que calmar.
Fue un acto de mucha emotividad, donde se recordaron históricos referentes del radicalismo, y sin embargo se promovió la figura de un joven dirigente como Vázquez Pol, ¿qué le puede aportar a este radicalismo?
Fundamentalmente prosapia radical. Muchos valores que compartimos sobre un radicalismo con amplitud, generoso, volcado a las demandas diarias de la sociedad que no son las cuestiones internas de los partidos. Martín es un amigo, pero además asumen un grupo de dirigentes que son de treinta y pico o cuarenta años, que vienen de una trayectoria importante en las filas radicales o en gestión de gobierno. Como decían los carteles que decoraban el acto, “este es el radicalismo que gobierna”, que tiene experiencia de gestión, al frente de uno de los municipios más difíciles del conurbano y que supo conservar, que dio las herramientas para la discusión de hacer de San isidro una ciudad pujante y progresista, pero que también supo discutir poder con el peronismo que muchas veces con esa virulencia que tiene para ejercer o discutir genera que otras fuerzas se “apichonen” ante esa ostentación. Este es un radicalismo distinto. Que le puso límites al crecimiento de barrios de emergencia, a los autoritarismos, a las normas de exención para generar beneficios urbanísticos a particulares con un Código de Ordenamiento Urbano que dé certeza jurídica a cualquier vecino o inversor. Este es el radicalismo que creemos que hay que presentarle a la sociedad, que hace y toma decisiones difíciles con el valor necesario.
En el acto Vázquez Pol dijo que una de las principales medidas que va a promover desde el radicalismo es pedirle a Posse que sea nuevamente candidato a Intendente en San Isidro. Pero unos minutos después, Cobos expresó que si hacía sucedía, que escuche el pedido del radicalismo para que asuma responsabilidades mayores. ¿Qué va a pasar con Posse? ¿Será candidato en San Isidro o en la Provincia de Buenos Aires?
Yo creo que falta mucho. Seguramente Posse califica bien. Debe ser uno de los hombres jóvenes con mayor experiencia de gestión de gobierno, que ha sabido dotar de gobernabilidad a un distrito muy difícil del conurbano. Ha mostrado audacia, capacidad en la gestión de políticas públicas municipales, debe ser de los intendentes más reconocidos a nivel nacional. Seguramente tiene mucho para aportar, pero falta mucho para definir esas cuestiones. Hoy hay que ofrecer un proyecto de gestión, de gobernabilidad, que se pueda discutir la cuestión de la inseguridad y que podamos mostrar nuestra experiencia y mejora en los índices en San Isidro, el tema de la salud pública con el financiamiento y las herramientas de gestión donde San Isidro tiene mucho para aportar, cómo se trabaja desde la planificación urbana. Hay que hablar de inflación entre los temas nacionales, de cómo se logra un desarrollo en el interior del país para que no sea sólo un productor de commodities para exportar. Hay que hablar de los temas importantes y no que la agenda política esté sistemáticamente impuesta por un gobierno nacional que nos pone a discutir cosas que hacen a su egoísmo político, como la pelea con el Grupo Clarín o algún grupo industrial o económico. Tenemos que mostrar que hay una agenda de gobierno distinta, con integración social y un debate transparente, de buena fe y con distintos actores políticos y sociales. La gente nos va a ver mucho más creíbles que si estamos discutiendo candidaturas personales. Creo que a eso apunta el radicalismo de San Isidro, Gustavo Posse y el espacio que piensa que Cobos es una buena alternativa para los argentinos.
Hoy, después de varias sesiones con mucho debate durante tres o cuatro horas, fue una reunión donde reinó la tranquilidad en el Concejo Deliberante. ¿El oficialismo deliberativo todavía se está adaptando a la convivencia con los nuevos concejales de la oposición?
Lo que sucede es que ingresan algunos concejales que tienen vocación de protagonismo absurdo. Hasta que aprenden el funcionamiento del organismo legislativo. Con la imposibilidad de frenar algunos debates sino parece que se da la razón a ciertas posturas absurdas, hace que algunas sesiones puedan dilatarse mucho más. Mayor tiempo de discusión no significa que haya mayor calidad. Cuando se alcanzan consenso, y el trabajo no es para el marketing político o la vidriera, sino que se da en las comisiones de trabajo para conseguir ordenanzas que sean política de estado para mucho tiempo, se dota a una ciudad de buen nivel de institucionalidad y respeto a las políticas públicas e integración. Eso es lo valorable. Es una fortaleza social. En la medida que el debate político sea de propuestas alternativas, es sano y respetable, beneficioso para la democracia. Pero si se busca exclusivamente el marketing o protagonismo personal, es dañino para las instituciones y la democracia.
Hace poco la concejal Ester Fandiño nos dijo que es bastante trabajoso ser oposición en el Concejo Deliberante de San Isidro. ¿Usted qué opina?
Imagino que debe ser trabajoso porque tenemos muy buenos niveles de gestión. Tenemos muy buenos niveles de justificación cada vez que se toma una decisión. Y muchos años de experiencia. En general cuando alguno de nuestros concejales opina sobre algún tema lo hace con mucha fundamentación. Estoy seguro que del debate parlamentario, el trabajo de comisión y la gestión municipal, son de los mejores que hay en Argentina. Ustedes seguramente tienen la posibilidad de recorrer otros Concejos Deliberantes, evaluar los debates, quizás hasta de filmarlos y mostrarlos. Acá se dilatan los debates por abuso en el uso de la palabra, mientras que en otros lugares se cercena a los opositores, o extorsiona, o limita el uso de la palabra; o se hacen sesiones en altas horas de la madrugada para sacar entre gallos y medianoche ordenanzas a espaldas del legítimo debate parlamentario. Eso en San Isidro no ocurre. A veces desde el oficialismo salimos a contestar si alguien dice algo que nos parece incorrecto, indebidamente fundado, demagógico, que forma parte de actitudes egoístas. Lo denunciamos desde el debate parlamentario.
El concejal Pablo Chamatrópulos hizo una denuncia de fraude electoral y fue desestimada. ¿Qué tiene para decir sobre esto?
Fue una gran mentira. Fue la complicidad de un espacio de la política que integraban en Unión PRO, y entre ellos se impugnaron y objetaron candidatos. Esos mismos actores imprimieron boletas que no correspondían, las distribuyeron, y pretendían en forma pícara hacer valer esas boletas en su favor. Hay jurisprudencia desde hace mucho tiempo que dice que boleta no oficializada es voto nulo. Estamos prácticamente seguros que la picardía de instalación de esas boletas fue de los dirigentes de Unión PRO, incluida la gente de Agrupación Ciudadana que iba con ellos como candidatos. No tenemos dudas porque eran los únicos que se podían beneficiar. De hecho, cualquier voto nulo o en blanco, a diferencia de lo que piensa la ignorancia de la mayoría de la gente o los medios de comunicación, en los ámbitos locales no beneficia a las mayorías sino que las perjudica. Porque termina bajando los porcentajes de distribución de votos y concejales. Se computa exclusivamente sobre votos válidos a partidos políticos. Con lo cual esto beneficiaba a partidos menores, y quienes buscaron en esto fue la gente de Unión PRO con los concejales Chamatrópulos, Fandiño, etcétera, desvirtuando el voto que había expresado el ciudadano.
Fue eje de debate en las últimas sesiones la política del Ejecutivo local para buscar viviendas que se construyen sin habilitación, el crecimiento de asentamientos. La oposición levanta la voz diciendo que se producen desalojos violentos y direccionados, y que no existe el mismo modus operandi para infractores con mayor poder adquisitivo, como sucedió con los vecinos de la calle Lainez.
No es cierto. El caso de las calles que a veces los vecinos ocupan son calles muertas, que no van a ningún lugar. No se generan construcciones en espacios públicos, que a veces han quedado sin apertura porque las leyes provinciales de uso del suelo establece que cuando la superficie es muy grande –recordemos que San Isidro era una zona de quintas y chacras que se han ido aparcelando- se obliga a la apertura de calles, que no se consolidan hasta tanto no aparece un nuevo emprendimiento que busque lotear o fraccionar esa tierra para generar una apertura total de una arteria. Con lo cual no son las mismas situaciones. En todos estos casos, además, a algunos vecinos se los ha intimado, se labraron actas, y en algún punto se llega a un acuerdo y los vecinos adquieren esas calles que no desembocan en ningún lado y cuya apertura puede generar incluso condiciones de inseguridad.
Respecto de las políticas en los barrios de emergencia, nosotros podemos mostrar que en estos últimos 20 años no han crecido, sino que se han reducido, se han urbanizado, y en muchos casos se han erradicado como el caso de lo que se conocía como Villa La Horquilla, donde se pudo consensuar con casi 100 familias que puedan acceder a una mejor calidad de vida y que el Municipio recupere ese espacio público que permitió amortizar lo invertido en la reubicación habitacional de estos vecinos. Por otro lado, si observamos la villa La Cava, se ve que de casi 40 mil habitantes allá por el año 84 u 85, hoy no se llega a los 14 mil. Eso significa que más del 50 % de los habitantes de La Cava hoy viven en departamentos, dúplex, como en el Barrio Angelita, en las casas del Plan Federal, con calles abiertas, un sistema de salud integrado con un sistema de prevención y un centro de atención. Con lo cual hay un sistema de integración muy importante.
Lo que es cierto, es que mientras se trabaja en estas políticas activas, no se puede permitir es que estos barrios de emergencia crezcan en forma irracional, como ocurre en barrios de la Capital Federal. Genera inseguridad urbana con construcciones fuera de las pautas mínimas. Y además imposibilitaría tener más espacio público para uso de viviendas y la solución sería cada vez más difícil porque se necesitarían mayor cantidad de terrenos. San Isidro puede mostrar una reducción importante de estos barrios gracias a que ha sido muy duro para no permitir construcciones clandestinas o usurpaciones. No somos lo que hoy puede ser San Martín, que las últimas estadísticas muestran que han crecido un 400 % los barrios de emergencia, o en capital o el resto del conurbano. Por acción o por omisión terminan permitiendo que muchos conciudadanos terminen viviendo en situaciones de indigencia, riesgo habitacional, donde se atenta contra su propia salud física y personal. Con lo cual si eso es lo que proponen algunos concejales de la oposición, nosotros no lo vamos a hacer. Y si hubo puntualmente alguna situación donde el estado, a través de sus organismos, que son las áreas Inspecciones o Justicia Municipal de Faltas, decidió la sanción o demolición de alguna propiedad que estaba haciendo construcciones o usurpando de manera clandestina, seguramente se hizo en el marco de la legalidad. Si eso no es así, se debe denunciar puntualmente ese caso, concurrir a la Justicia, y generar las defensas que corresponden. Todo lo demás es política demagógica, que además no define lo esencial de esto, que es decir si vamos a permitir o no los sanisidrenses las construcciones clandestinas, sean de clase alta, media o baja. Para nosotros, no hay que permitirlo.
Comentarios de usuarios
Dejá tu comentario »0 comentarios