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27 de Julio de 2010
Nueva normativa

Sobre el matrimonio igualitario y las cosmovisiones

Hace pocos días en nuestro país cuando se votó la denominada “ley del matrimonio igualitario” se logró algo más que el ordenamiento jurídico que permite a las personas de un mismo sexo casarse.

Por Jorge Álvarez, concejal UCR de San Isidro

Hace pocos días en nuestro país cuando se votó la denominada “ley del matrimonio igualitario” se logró algo más que el ordenamiento jurídico que permite a las personas de un mismo sexo casarse, el producto de esta ley es la conformación de un modelo de sociedad diversa que no conoce precedente en nuestra historia.

No importa el grado de irracionalidad de los planteos que pudieron escucharse de parte de quiénes se manifestaron en contra del matrimonio igualitario, no se trata de descalificar a las personas que piensan diferente de lo que se trata, es de comprender la magnitud del cambio de cosmovisión al cual estamos asistiendo como sociedad.

La cosmovisión es la manera de ver y entender el mundo que los humanos tenemos y con la cual ordenamos nuestras creencias, valores, miedos e incertidumbres.

En la historia de la humanidad los cambios de cosmovisión no siempre fueron comprendidos rápidamente, por el contrario en muchos casos se tardaron siglos en ser aceptados y luego naturalizados sin comprender las tensiones y las luchas previas que estos habían traído aparejado

Cuando Copérnico mostró la sustitución de un cosmos cerrado y jerarquizado con el humano como centro por un universo homogéneo e infinito situado alrededor del sol, siglos enteros de teología y filosofía se caían a pedazos. La reacción de la comunidad científica, que entonces era a su vez la comunidad religiosa, fue de rechazo y sin embargo el desarrollo de las ciencias modernas o el mundo que nosotros conocemos es producto de este cambio de paradigma que modificó a la humanidad para siempre.

Hoy nos cuesta comprender la dimensión de lo que significó concebir que el ser humano sea sólo una parte en el ordenamiento del Universo, el hombre dejaba de ser el centro físico del universo y su existencia no era solo para contemplar el universo de Dios sino que se hacía lugar a la razón por sobre la fe. Nacían las revoluciones científicas que desencadenaron las transformaciones más importantes de la humanidad al finiquitar la idea de la humanidad estática y jerarquizada.

Hoy enfrentamos un cambio paradigmático al concebir un modelo de sociedad donde no importa la orientación sexual de las personas para que estas puedan decidir con quién vivir y con quién tener hijos. Siglos de opresión, millones de historias de silencios, atrocidades, encubrimientos, caen en estas horas.

No puede haber una norma que haga que las personas sientan de la misma manera. Frente a un mismo hecho dos personas con la misma edad y formados en la misma escala de valores es probable que ante una acción determinada se les genere a cada uno emociones que les impacte de manera diferente. En el amor, sucede lo mismo.

Esta es una conquista sin precedente para la comunidad gay, lesbiana y trans; pero es también un logro para quienes deseamos vivir en una sociedad donde lo diverso y lo distinto puede encontrar en el derecho el reconocimiento.

Comienza una nueva era donde hay mucho por hacer, mucho por aprender, mucho por legislar. Vamos seguros que será para mejor.