Había sido trasladado hace días desde Córdoba a Buenos Aires cuando se complicó el cáncer de próstata que le habían diagnosticado hace un par de años. Tenía 62 años.
Se fue un grande...
El bandoneonista y cantante de tangos Rubén Juárez falleció esta mañana tras sufrir un intenso deterioro en su salud, producto de un cáncer de próstata que sufría desde hacía varios años.
Amigos del artista confirmaron a la agencia de noticias Télam su deceso.
El músico falleció en el sanatorio Güemes de la ciudad de Buenos Aires, donde estaba internado en terapia intensiva y al que había sido trasladado en los últimos días tras sufrir una descompensación que lo obligó a abandonar la internación domiciliaria en su casa de Villa Carlos Paz, Córdoba.
El compositor padecía un cuadro de cáncer de próstata diagnósticado hace un par de años y que se había agravado en los últimos tiempos por una metástasis en los huesos.
Sus restos serán velados a partir de esta tarde en el Salón Presidente Perón de la Legislatura porteña. El ingreso se realizará por Av. Julio A. Roca 575, según se informó a través de un comunicado.
PURO TALENTO
Entre el clasicismo y la renovación, en esa zona de arenas movedizas, se movió siempre Rubén Juárez. Y lo hizo con su estilo desenfadado y su calidez y talento musical. Bandoneonista y cantante de voz portentosa, este cordobés de estirpe del conurbano bonaerense dejó composiciones y shows memorables.
Juárez nació en noviembre de 1947 en la localidad de Ballesteros, pero desde su infancia fue habitante de las calles de Avellaneda, en el sur del Conurbano.
Por una cuestión generacional, pero también por un respeto bien entendido del tango más añejo (un respeto alejado de la mera contemplación de piezas de museo), se convirtió con su bandoneón en un eslabón entre los cantores de las décadas del 40 y el 50 y la renovación de los 70, desde su aparición en el mítico Caño 14.
Allí arrancó su carrera hace casi cuatro décadas, de la mano de Aníbal Troilo, su padrino artístico. "Pichuco era el sabio que en cuanto venía alguien con algún chisme lo paraba en seco. Era el Uno, Hablaba la mafia, hablaba el capo", relató en alguna entrevista.
Se lo recordará por sus presentaciones pasionales, inusualmente variadas, con una comunicación fluida con el público, más propia de un café concert que de aquello que los manuales definen como espectáculo tanguero. Y también por obras como "Mi bandoneón y yo" y "Qué tango hay que cantar".
Arrastraba problemas de salud desde hacía varios años. En 2005 debió someterse a un by pass gástrico porque había llegado a pesar más de 140 kilos. Y desde hacía un par de años peleaba contra un cáncer de próstata.
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