En un plenario partidario, Horacio Alonso reunió a varios dirigentes justicialistas y se reconcilió formalmente con Hugo Curto, en una señal que inquieta a algunos funcionarios municipales. Por otro lado, el atraso salarial en la Comuna es profundo, no obstante nadie reclama por un incremento; además, la trampa de los contratos.
Cambio de equipo. Alonso, escoltado hasta hace unos meses por macristas
El acercamiento entre el intendente Hugo Curto y el dirigente Horacio Alonso fue formalizado a lo grande, en un encuentro militante nada más y nada menos que en el Consejo de Partido del PJ, en Santos Lugares.
En la convocatoria del referente de la agrupación José Ignacio Rucci indicaba la intención del acto: “Expresaremos nuestro compromiso con la unidad y la victoria peronista en 2011”. Como dato, en las votaciones del año pasado, mientras el jefe comunal acompañó al kirchnerismo, el ex funcionario estuvo con el peronismo disidente.
Participaron de la convocatoria Curto, el secretario de Deportes, Héctor Chaves, los concejales Marta Burgos (esposa del intendente) y Leticia Sequeira; el subsecretario de Obras Públicas, Carlos Jaime, el senador provincial Raúl Torres y el diputado mandato cumplido Lorenzo Pepe. Una de las ausencias más notorias y previsible fue la del vicepresidente partidario y titular del Concejo Deliberante, Agustín Ciorciari.
Alonso, un hombre que no disimula sus deseos de formar parte nuevamente del organigrama municipal, y que parece cercano a esa posibilidad, blanqueó su regreso ante los presentes: “Volví a casa”, graficó, para descontento de antiguos adversarios, que en definitiva deben aceptar las decisiones del jefe.
PARITARIAS POSTERGADAS
Tres de Febrero paga uno de los sueldos municipales más bajos del conurbano; sin embargo, hasta el momento tanto la oposición como el Sindicato no levantaros voces de protesta. En medio de este panorama, un flamante concejal, cercano al dirigente cinéfilo, habría planteado el tema ante sus pares y como respuesta habría recibido un mutismo absoluto.
El sueldo promedio de un edil es de 1800 pesos, cuya única variación en los últimos años estuvo relacionada con la antigüedad. El sistema de los contratos es un mundo aparte, los montos oscilan entre los 500 y 1400 pesos, y se manejan con absoluta informalidad.
Con esta escala de valores, que en el Ejecutivo tiene su correlato (aunque con valores diferentes para los funcionarios), resulta incomprensible como más de uno sostiene un nivel de vida acaudalado. La ausencia de declaraciones juradas facilita esta situación poco clara.
Por otro lado, en el Concejo es vox populi la negociación de contratos con la Presidencia. Y abundan los “borocotazos”, los casos más recientes son los de Nora Custodio y Miguel Gómez.
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